Mejorar la calidad de los
aprendizajes desde el Sistema Educativo.
El
Programa Sectorial de Educación 2007-2012 plantea seis grandes objetivos —alineados a los
propósitos del Plan Nacional de
Desarrollo—, cuyo cumplimiento contribuir á al logro de las metas de cobertura
educativa, calidad educativa, desarrollo
tecnológico, prosperidad, equidad entre regiones, competitividad y
transparencia que, en conjunto, constituyen la visión 2030 del Gobierno
Federal.
OBJETIVO
1
Elevar la
calidad de la educación para que los estudiantes mejoren su nivel de logro
educativo, cuenten con medios para tener acceso a un mayor bienestar y
contribuyan al desarrollo nacional.
OBJETIVO
2
Ampliar
las oportunidades educativas para reducir desigualdades entre grupos sociales,
cerrar brechas e impulsar la equidad.
OBJETIVO
3
Impulsar
el desarrollo y utilización de tecnologías
de la información y la comunicación en el sistema educativo para apoyar el aprendizaje de los estudiantes,
ampliar sus competencias para la vida y favorecer su inserción en la sociedad del conocimiento.
OBJETIVO
4
Ofrecer
una educación integral que equilibre la formación en valores ciudadanos, el
desarrollo de competencias y la adquisición de conocimientos, a través de
actividades regulares del aula, la práctica docente y el ambiente institucional, para fortalecer la convivencia
democrática e intercultural.
OBJETIVO
5
Ofrecer
servicios educativos de calidad para formar personas con alto sentido de
responsabilidad social, que participen de manera productiva y competitiva en el
mercado laboral.
OBJETIVO
6
Fomentar
una gestión escolar e institucional que fortalezca la participación de los
centros escolares en la toma de decisiones, corresponsabilice a los diferentes
actores sociales y educativos, y promueva la seguridad de alumnos y profesores,
la transparencia y la rendición de cuentas.
Sylvia
Schmelks en su libro “Hacia una mejor calidad de nuestras escuelas” menciona cuales son los problemas que existen
en la escuela y como se debe de solucionar desde la escuela:
Los
problemas de una escuela
Cada escuela es única. La escuela típica no existe.
La escuela la definen quienes en ella trabajan, los alumnos a los que sirve, la
comunidad en la que está inserta y las interacciones entre todos ellos. Por eso
es muy difícil hablar de los problemas que afectan la calidad en las escuelas
en términos generales. No obstante, hay algunos problemas que atentan contra la
calidad de los aprendizajes y que están presentes en muchas de las escuelas que
hemos conocido. Aquí las vamos a mencionar, no para decir que en la escuela en
la que usted, lector, trabaja, seguramente estarán también presentes. Pero sí
con la intención de despertar inquietudes acerca del tipo de problemas que
pueden afectar la calidad.
El
problema de la no inscripción
Este
problema está en la base de la calidad educativa, porque si la escuela no es
capaz de atraer a su demanda potencial, no hay condiciones ni siquiera para que
tenga lugar un proceso educativo escolar. Sin embargo, no todas las escuelas
que se preguntan por el grado en el que están logrando la cobertura de la
comunidad a la que supuestamente sirven. Y menos aún, son las que intentan conocer
las causas de esa falta de inscripción.
El
problema de la deserción
En los
países de América Latina, la deserción es un problema grave. Un porcentaje
importante de alumnos abandona las aulas antes de terminar la escuela primaria.
Muchos de estos alumnos desertan cuando ya están en la edad de trabajar. En la
mayor parte de los casos, esta edad, que debería corresponder a los últimos
grados de primaria, se cumple estando en grados inferiores, pues los niños que
desertan generalmente ya han reprobado. Al igual que la no inscripción, la
deserción significa ausencia de contacto con el proceso de enseñanza. La
presencia de este problema significa la ausencia de condiciones siquiera para
hablar de calidad.
El
problema de la reprobación
Ya
mencionábamos el hecho de que la reprobación es, en muchos casos, causa de la
deserción. Pero también es necesario advertir que la reprobación es una
consecuencia de un problema más de fondo. La reprobación es consecuencia del
rezago escolar progresivo que un alumno va experimentando a lo largo de todo el
año escolar. Por eso la pregunta sobre la reprobación debe convertirse en una
pregunta sobre el rezago escolar, en el interior del aula y sobre sus causas cotidianas
El
problema del no aprendizaje
El
problema del no aprendizaje es la manifestación más tangible de la falta de
calidad educativa. Está presente de manera endémica en nuestros sistemas educativos,
al grado de que, según lo demuestran múltiples estudios recientes, muchos de
nuestros egresados de primaria no alcanzan siquiera el nivel de alfabetismo
funcional, mucho menos la capacidad de plantear y solucionar problemas, de
comprender el funcionamiento de la sociedad, de entender algunos fenómenos
naturales. En la raíz de los fenómenos del no aprendizaje se encuentran en
muchos casos las características del contexto en el que trabajamos. En
situaciones de pobreza, con situaciones de nutrición y salud precarias, a veces
es difícil mantener un esfuerzo consistente por el logro de los objetivos del
aprendizaje. No obstante, y sin dejar de reconocer que estamos hablando de un
problema real, también se viene demostrando cada vez con mayor claridad que
buena parte de sus causas se encuentran en los procesos de enseñanza que tienen
lugar en el interior del aula. Se ha demostrado, por ejemplo, que en
situaciones contextuales similares en cuanto a pobreza, un buen maestro es
capaz de lograr excelentes resultados de aprendizaje, mientras que un mal
maestro no logra que sus alumnos aprendan. Así, el problema del no aprendizaje
se convierte en un problema de enseñanza deficiente o inadecuada.
El
problema de la equidad
El
cometido de toda escuela de nivel básico es lograr los objetivos de aprendizaje
con todos los alumnos. Sin embargo,
sabemos que pocas escuelas logran esto. Y en algunas, la cantidad de alumnos
que permanecen por debajo de los niveles satisfactorios de aprendizaje es
excesiva. El hecho de que haya muchos alumnos que no logran los objetivos de
aprendizaje o que la diferencia cualitativa entre los que sí lo logran y los
que no lo hacen sea muy grande, denota la existencia de un problema de
conducción del proceso de enseñanza que se traduce en privilegiar a los alumnos
capaces de atender y seguir el ritmo del maestro y en ignorar o desatender a
aquellos que muestran dificultades para hacerlo. Desde la perspectiva de la
filosofía de la calidad, estas diferencias son inadmisibles. Atacar la
desviación (la diferencia), desde este planteamiento, es más importante que
mejorar el promedio (que como todos sabemos, muchas veces esconde enormes
diferencias).
El
ambiente en el que ocurre el aprendizaje
Para que ocurra sin muchos tropiezos un proceso de
aprendizaje real, es necesario contar con un ambiente que lo propicie. El ruido
excesivo, la falta de iluminación o ventilación, la forma en la que están acomodadas
las bancas, la falta de limpieza, son todos ellos obstáculos al aprendizaje.
Gran parte de estos problemas tienen soluciones mucho más sencillas que las de
los en numerados arriba.
La falta de
disciplina
Es muy
común que los maestros señalen como uno de los problemas fundamentales el que
se refiere a la falta de disciplina de sus alumnos. Es conveniente señalar que
en general hay falta de disciplina en un grupo de alumnos cuando ocurre una de
dos cosas o la combinación de ambas: a) cuando la escuela como organización no
tiene disciplina cuando no hay reglamentos, o cuando habiéndolos, éstos no se
cumplen; cuando el funcionamiento escolar es errático; cuando las sanciones se
aplican en forma subjetiva o arbitraria-. Y b) cuando no está ocurriendo un
proceso de aprendizaje. Los niños en general son felices cuando aprenden. Su
curiosidad y su capacidad de asombro son enormes.
Se
aburren cuando no están aprendiendo. Y cuando se aburren, se indisciplinan.
Ambas
causas apuntan a la presencia de otros problemas que deben ser analizados y
solucionados para resolver de raíz el problema de la falta de disciplina.
El tiempo
real de enseñanza
Algunos
de los problemas anteriores se generan por el solo hecho de que el tiempo
destinado a la enseñanza efectiva no es ni el que se requiere para que el aprendizaje
tenga lugar, ni siquiera el que oficialmente está estipulado. Las ausencias de
los maestros o sus llegadas tarde, el tiempo destinado por ellos mismos a otras
actividades dentro de la escuela, el uso del tiempo del salón de clases para
imponer disciplina, limpiar el salón, corregir tareas, etc., reducen este
tiempo notablemente. El tiempo dedicado a la enseñanza es el espacio destinado
al aprendizaje. Si éste se encuentra notablemente reducido, es de esperarse que
también el aprendizaje se vea reducido. Cuando el tiempo de enseñanza limitado
se convierte en rutina, en ocasiones es difícil incluso percibir éste como
problema, y por tanto imposible imaginar soluciones.
Los
recursos para la enseñanza
Muchas de las escuelas en las que aprenden nuestros
alumnos tienen recursos limitados. En algunos países, el aula amueblada y el
pizarrón son los únicos recursos de los que se dispone. Otras escuelas de
algunas regiones dentro de los países ni siquiera cuentan con eso. Otras son más
afortunadas y cuentan con libros de texto para todos los alumnos. En otras aún
más privilegiadas, se dispone de bibliotecas de aula y de apoyos didácticos adicionales.
Los recursos para la enseñanza son esenciales para propiciar estrategias
diferentes de aprendizaje, que agilizan el proceso, lo vuelven atractivo y
despiertan la participación y la creatividad de los alumnos. Desde esta
perspectiva, la falta de recursos es un problema. Si bien el ideal es que todas
las escuelas sean dotadas de material didáctico pertinente por parte de la estructura
central del sistema, es necesario reconocer que estos recursos pueden generarse
en la propia comunidad en la que se trabaja, con la participación de maestros,
alumnos y padres de familia. La ausencia de diversificación de las estrategias
de aprendizaje, debida al uso poco diversificado de recursos para el mismo, es
un problema que amerita ser analizado en
la realidad específica.
Las
relaciones con la comunidad
Es
prácticamente considerado natural en nuestras escuelas que éstas se aíslen de
la comunidad en la que trabajan. Las reuniones con los padres de familia se
reducen al mínimo estipulado por los reglamentos. Se solicita la participación
de los mismos cuando se requiere algún apoyo material o financiero, pero rara
vez para solicitar su apoyo en los procesos de aprendizaje de sus hijos. El
personal en general conoce poco los problemas de la comunidad en la que labora
y menos aún los problemas específicos de las familias de sus alumnos. Tendemos
mucho a echarles la culpa a los maestros de los problemas de aprendizaje de sus
hijos, pero pocas veces hacemos el intento de acercarnos a ellos para entender
mejor esos problemas y para solicitar su colaboración. Y sin embargo, las
experiencias de las escuelas que se proponen interactuar de manera más cercana con la
comunidad y con los padres de familia muestran que cuando esto ocurre, los
alumnos aprenden mucho más, y los beneficiarios resultan más satisfechos. Por
esa razón, este es un aspecto que amerita
ser analizado en la realidad específica.
Las
relaciones entre el personal de la escuela
Cuando el personal de una escuela labora en equipo,
se apoya mutuamente, planea y evalúa en forma compartida, la calidad de sus
resultados es notoriamente superior a la de escuelas en condiciones similares.
Por el contrario, cuando cada maestro limita su responsabilidad al cumplimiento
de los objetivos específicamente encomendados, es decir, a la enseñanza del
grupo a su cargo, se pierde este potencial de dinamismo que permite visualizar
los problemas desde ángulos diversos y plantear e intentar colectivamente
solucionarlos. Peor aún, cuando existe competencia y rivalidad entre los
docentes, quienes sufren son los alumnos, porque aprenden menos. El análisis de
la forma como se interrelaciona el equipo escolar y el entendimiento de las
causas de estos fenómenos, son un aspecto que amerita ser analizado a fondo. El equipo de
docentes, junto con el director, es la dínamo de un proyecto de calidad. Si no
hay equipo, no hay movimiento hacia la calidad posible. Los anteriores son
algunos de los problemas que se encuentran comúnmente en las escuelas de
nuestros países. Ni todos ellos están presentes en todas las escuelas, ni son
los únicos problemas que aquejan a los establecimientos escolares. Corresponde
a cada escuela identificar sus propios problemas y, en cada caso, analizar sus
causas. Un movimiento hacia la calidad comienza cuando se prioriza un problema,
se identifican sus causas y se moviliza el equipo para atacar estas causas de
raíz.
Para
solucionar un problema se requiere información
En un
movimiento hacia la calidad, no se puede trabajar a partir de intuiciones. Si
bien estas intuiciones -de que algo está mal, de que hay un problema- pueden
representar un punto de partida legítimo, es necesario contar con la solidez de
la información si realmente queremos resolver los problemas a fondo. En
general, la información que genera la escuela es para el uso de las autoridades
del sistema educativo. Rara vez es la escuela la que procesa la información que
entrega al inspector o que envía a la oficina zonal o distrital. Inclusive,
podemos decir que esta información, generada por la escuela, tampoco es utilizada
por el inspector, sino que transita hacia las oficinas centrales del sistema
educativo, donde es utilizada para hacer las grandes concentraciones estadísticas
acerca del avance de los sistemas educativos nacionales. La información que la
escuela entrega a los niveles de autoridad superiores puede servir para conocer
mejor los problemas de la escuela. Pero definitivamente no es suficiente. La
escuela, para su propio con sumo, necesita generar además información de
carácter más cualitativo. Debe saber cómo se encuentran los niveles de
aprendizaje entre sus alumnos y cómo evolucionan. Es importante conocer las
causas de la no inscripción y del ausentismo escolar. Si bien interesa conocer
la magnitud de la deserción, lo más importante es conversar con las familias de
quienes desertan y conocer las causas. A la escuela le interesa conocer a sus
maestros y conocer los problemas que le impiden destinar el tiempo necesario a
la enseñanza. También, la escuela debe contar con 23 información
acerca de la forma como los maestros planean sus clases, de la forma como las
imparten, del grado en el que hacen participar a sus alumnos, de los intentos
por brindar atención especial a los alumnos que lo necesiten. Esta es la
información que requiere la escuela y que sólo ella podrá procesar para solucionar
los problemas que la propia información arroje. Cuando se identifica la
presencia de un problema, hay que conseguir información sobre el mismo para
cuantificarlo y dimensionarlo. Pero también hay que obtener elementos de la
realidad para comprenderlo, es decir, para conocer sus causas, y para conocer
el nivel de importancia de cada una de sus causas. Cuando el equipo de la
escuela logra definir que algunas de estas causas pueden ser atacadas de raíz,
y decide emprender una acción en ese sentido, requerirá información para ver si
en efecto lo está logrando. Y una vez logrado, es necesario que mantenga
constancia en la información sobre este aspecto de manera que sea capaz de
evitar recurrir en las causas que han sido identificadas previamente y que han
logrado ser combatidas. Esto significa que directores y maestros deben llegar a
acuerdos acerca de cómo monitorear su desempeño, y deben desarrollar sus
propios indicadores de la calidad de la educación en su escuela. Recordemos que,
mejoramos los procedimientos prioritariamente
para mejorar el aprendizaje efectivo de todos los alumnos. Este debe
convertirse en el indicador más importante de la eficacia de las medidas
emprendidas.
El
proceso anterior es lo que permitirá continuar con el ciclo de la calidad.
Esto es
así porque una vez que se ha resuelto un problema, se han alcanzado estándares
nuevos de funcionamiento y operación. Pero estos estándares se alcanzan sólo
para romperse nuevamente, estableciendo las medidas que permitan volverlos a
elevar.
Resumiendo
las ideas fundamentales de este capítulo:
•El
principio de un movimiento hacia la calidad es el reconocimiento de que hay
problemas.
•La
calidad implica resolver los problemas de raíz. Por eso hay que encontrar sus causas
y combatirlas.
•Combatir
los problemas detectados es tarea de todos. Implica vivir valores nuevos de
trabajo en equipo, de aceptación del liderazgo, de constancia y congruencia.
Implica, en pocas palabras, una nueva cultura en la organización escolar.
•Hay
problemas que son comunes a muchas escuelas. La no inscripción, la deserción,
la reprobación, el no aprendizaje, la falta de equidad. En otro orden
encontramos el deficiente ambiente de aprendizaje, la falta de disciplina, la escasez
del tiempo destinado a la enseñanza, la poca relación entre la
24 escuelas y la comunidad, y la falta de fortaleza en las relaciones
entre las personas que laboran en la escuela.
Cada
escuela debe analizar sus problemas y sus causas. Para ello requiere
información. La escuela ha de concebirse a sí misma tanto como generadora de
información como, y principalmente como, usuaria de la misma.
Una vez resuelto un problema, se logran fijar
estándares de calidad en el funcionamiento de la escuela mayores que los
anteriores. Es importante cuidar que se mantengan. Pero más importante aún es proponerse
elevarlos aún más.
Como debe
de trabajar el profesor para que se mejore la calidad de aprendizaje desde el
aula.
Asumiendo
el rol de profesionalización que se requiere del profesorado, los docentes
deben actuar a favor del logro de aprendizajes en las salas de clases y para ello, diseñan, crean
situaciones de aprendizaje y reflexionan
sobre sus prácticas.
Los
profesores diseñan unidades de aprendizajes tomando una serie de decisiones
pedagógicas que consideran el contexto escolar y las características de sus
estudiantes. A favor de ello, utilizan estrategias
de enseñanza que promueven un aprendizaje de calidad, efectivo y significativo
de los contenidos y objetivos. Para ello deben tener presente:
a) Al
diseñar deben plantear un objetivo de aprendizaje que considere habilidades,
contenidos y actitudes a desarrollar en la unidad, el cual se debe relacionar
con el marco curricular establecido.
b) Al
establecer objetivos debe ser en forma general e involucrar la mayor cantidad
de logros en los aprendizajes.
c) Los
objetivos deben estar acorde con las actividades que se plantean dentro de la
unidad, como cada unidad debe considerar nuevos objetivos que se relacionen con
dicho objetivos de aprendizaje.
d) Al
planificar una unidad, cada clase debe estar en razón a dicha unidad. No debe
haber ninguna actividad que no sea abordada por el objetivo planteado para la
clase.
e) Al
formular una clase todos los contenidos, actitudes y habilidades señaladas
deben estar presentes en el desarrollo
de las clases.
Ahora
bien, el profesor, en su carácter de profesional, debe ser capaz de reconocer
en la evaluación una forma de recoger información sobre los niveles de logros de
los aprendizajes, para ello debe formular un instrumento de calidad que le
permita utilizar la evaluación como un mecanismo de control del aprendizaje.
La
evaluación nos debe llevar a crear situaciones de aprendizaje dónde se parta
del problema y no de la solución, dónde se integre la vida diaria y real a las
actividades evaluadas, dónde se reconozca el error y se estimule la superación. Una evaluación
auténtica donde se le permita al estudiante vivenciar su aprendizaje siendo un medio que genere oportunidad
y aumente la probabilidad de que todos los estudiantes aprendan a partir de su
diversidad.
En
palabras de Ahumada (2005) una evaluación cuya intencionalidad se manifiesta en
la búsqueda de reales evidencias y vivencias del estudiante con relación a los
aprendizajes de los diversos tipos de conocimientos que las asignaturas
plantean [...] una instancia destinada a mejorar la calidad y el nivel de los
aprendizajes [...] siendo un medio que intenta aumentar la probabilidad de que
todos los estudiantes aprendan
.
Algunas
consideraciones que se deben tener presente son:
a) Utilizar
diferentes estrategias de evaluación
b) Activar
los conocimientos previos de los estudiantes.
c) Reconocer
los niveles de avance y progreso.
d) Identificar
las dificultades y problemas que tienen los estudiantes para aprender.
e) Reconocer
los contextos donde acontecen los aprendizajes
f) Promover
la retroalimentación y reflexión en los procesos de aprendizaje.
Teniendo
en claro estos aspectos, viene la parte fundamental: actuar. Pues el mero
entrenamiento y análisis de las pretensiones no es suficiente.
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