lunes, 8 de diciembre de 2014



¿Qué influencia tiene la organización escolar y la práctica docente en estos resultados educativos?

Yo pienso que los profesores tiene mucho que ver en cuanto a la deserción de los alumnos ya que suelen surgir motivos por los cuales los niños ya no quieren seguir estudiando y algunos de ellos son: maltrato escolar, los profesores se salen del salón de clases, les gritan, los dejan sin recreo, a mi parecer esto ya no debe sedarse ya que el alumno se debe sentir motivado para que obtenga un buen aprendizaje
En los informes presentados por el INEGI (2006b) acerca de la distribución de porcentual de la población de 15 y más años por nivel de instrucción, la composición del rezago educativo en el ámbito nacional presentaría como primer grupo a los individuos con primaria completa o rezago medio, 17.7 %, equivalentes a 12, 178,
054 personas; a estos sigue el grupo de aquellos que tienen primaria incompleta O grupo de rezago alto, 14.3 %, equivalente a 9, 838, 767 personas; por último, estaría el grupo de rezago bajo o con secundaria incompleta 4.3 %, equivalente a 2, 958, 510 personas. En síntesis, se estima que en México un 36.3 % de la población de 15 años
Y más, esto es 24, 975, 331 personas de 68, 802, 564, se encuentra en condición de
17 rezago educativo. Lo anterior, sin considerar a las personas sin un solo grado de instrucción. 







Económicas: La falta de recursos económicos (dinero), falta de empleo.
Familiares: Los padres trabajan, existen problemas de alcoholismo por parte de los padres, prostitución, violencia intrafamiliar, separación del matrimonio.
Culturales: Yo pienso que la falta de valores ya que no se ponen en práctica en su totalidad.
Escolares: La reprobación por parte de los alumnos, las faltas constantes, lento aprendizaje.
Es importante señalar que la educación considerada básica ha sufrido cambios. En 1993 se aumentó la educación básica a diez años incluyendo la secundaria. Por ello, actualmente el rezago acumulado se mide sumando a quienes no saben leer y escribir, a quienes no han terminado la primaria y también a quienes terminaron la primaria pero no concluyeron la secundaria o ni siquiera la iniciaron.
Suárez (2001) propone, para una mejor comprensión del término rezago educativo la siguiente tipología:
(a) Rezago extremo, cuando se trata de personas de 15 años o más que no saben leer ni escribir.
(b) Rezago acumulado, que resulta al considerar el atraso en relación con las habilidades y el comportamiento que debiera tener una persona para enfrentar los problemas de su entorno. En este rubro entra un grupo denominado analfabetas funcionales y la población cuya escolaridad es mínima. Por ello, el rezago acumulado se mide considerando a quienes no concluyeron la educación básica.
(c) Rezago en formación, constituido por el grupo de población en edad escolar entre 5 y 14 años que no asiste a la escuela y que, por lo tanto, tiene grandes posibilidades de pasar a formar parte del rezago acumulado.
(d) Rezago de ámbito mundial, que es aquel que se da cuando, según parámetros internacionales, no se cuenta con las competencias mínimas para enfrentar los retos del futuro, para analizar, razonar y comunicar las ideas eficazmente y para continuar aprendiendo a lo largo de la vida. Aunque esta forma de rezago no está contabilizada en cifras oficiales coloca a una gran parte de la población en desventaja, situación que se ve reforzada por el hecho de que gran porcentaje de la población no hace estudios de nivel medio superior o los inicia y no los concluye. (e) Rezago amplificante, éste consiste en la suspensión del proceso de aprendizaje a lo largo de la vida

La organización del trabajo docente
La organización del trabajo en los centros es uno de los núcleos duros principales, resistentes al cambio educativo, «la gran olvidada en reformas y debates sobre las mejores formas de enseñar» (Gather y Maulini, 2010, p. 11), lo que explica que la división actual del trabajo en los centros escolares parezca un «vestigio del pasado». Parece que es más fácil recurrir a otras ocurrencias, como «la consideración del profesorado como autoridad pública, que será una medida que refuerce el subterráneo autoritarismo que funda la institución escolar, que momentáneamente regenere el sentimiento de recuperación del poder perdido y que, experimentada su eficacia, termine reclamando la presencia del vigilante jurado como parte del paisaje de las aulas» (Editorial, Con-ciencia Social, 2009, p. 13).
La finalidad de los proyectos de equipo y de centro −planteamientos institucionales− no es solo permitir e impulsar la confluencia de objetivos, recursos y estrategias de un grupo de personas, ya en sí relevante; la elaboración y la utilización de estos proyectos tienen la virtud de que en el seno de la organización se instauren ciclos largos de enseñanza y seguimiento (Gather y Maulini, 2010). Es decir, los proyectos de centro apelan a un pensamiento y a una práctica organizativa.
















No hay comentarios:

Publicar un comentario